Entrevista con Juan Carlos Martín, el Seymour Krelborn español.

Entrevista con Juan Carlos Martín ¿Quién presume de una cartera en salmuera? ¿Quién sabe si el árbol es la mostaza? ¿Palo de moro falafel? ¿El qué? ¿Comorl? ¡Pues Juan Carlos Martín lo sabe! Los antimonitores se desplazan hasta el Teatro de la Zarzuela de Madrid para entrevistar a este veterano actor, bregado en mil batallas sobre escenarios, platós televisivos, circos, películas… ¿La excusa? Que para nosotros, Martín siempre representó a la perfección ese “perfil Moranis” del que hablamos en nuestro anterior especial. Y además fue Seymour en el musical de La Pequeña Tienda de los Horrores, de modo que nuestro tributo era obligado.

Martín nos recibe afable y solícito como pocos en un tranquilo café de la capital y pronto empezamos a hablar de una de las representaciones teatrales que más satisfacciones le ha dado: La adaptación española del musical de Alan Menken y Howard Ashman. Fue en torno al año 2000 cuando nuestro protagonista tomó el relevo de Ángel Llácer como cabeza de reparto y tuvo que vérselas cara a cara con la temible Audrey II pero en realidad, el origen de todo está mucho más atrás: “Sobre el noventa y poco la obra se empezó a representar en Cataluña. Miliki, que en paz descanse, quiso comprar los derechos antes de aquello. Debía ser el 88 o 89… Él quería adaptarlo a un contexto español, como si lo llevara a un barrio de Lavapiés y los americanos no le dejaron hacerlo así, de modo que no lo compró y yo me quedé fuera porque iba a protagonizarlo. Luego se hizo ya en Barcelona como La Botiga dels Horrors con Angels Gonyalons y Constantino Romero como la planta.”

Cuando le preguntamos por sus recuerdos previos a la obra lo tiene más que claro: “Desde el primer día que vi la película (de Frank Oz) me enamoré. La vi en su día y me fascinó. Musicalmente es muy buena, visualmente preciosa, el personaje me encantó… La obra en si no la llegué a ver en Barcelona ni en Broadway, aunque tengo amigos directores de teatro en Dinamarca que la han dirigido allí. Cuando estaba ensayando lo comentábamos: ¿Cómo hacéis vosotros la planta? ¿Cómo tal…? Cuando me llamaron para darme el papel llamé a un amigo y le dije que se había cumplido uno de mis sueños.”
La Tienda de los Horrores en su versión española (año 2000)Aunque visto ahora, todo parezca una cadena de decisiones bastante lógica, el proceso hasta el estreno de la segunda temporada no se libró de tener contratiempos y desavenencias, que por poco dan al traste con esta historia, pero que se solventaron a base de trabajo y buena voluntad: “Un día me llama el productor, Enrique Cornejo, y me ofrece la función. Curioso porque nuestra relación no era la mejor en aquel momento. No acabamos muy bien tras Chicago y me sorprendió la llamada. Le dije que sí, por supuesto, y le pregunté que cuándo se estrenaba. Me comentaron que para finales de diciembre, a algo más de un mes vista. Pero claro, en el primer día de ensayo, a mediados de noviembre, me dicen que estrenábamos en 8 días por lo que tuve que aprenderme todo el texto y las canciones en poquísimo tiempo. Vamos, que una canción del segundo acto la tuve que apuntar en el decorado porque no daba a basto memorizando todo. Yo además estaba impartiendo clases y bueno, es que fueron sólo 8 o 9 ensayos. Un trabajo muy duro.”

Así se cumplía el sueño del actor y la fantasía de muchos de nosotros al ver fusionados en un solo personaje a Moranis y a Martín. Tal coincidencia cósmica era algo que tenía que pasar tarde o temprano. Pero la charla prosigue: “Algunos de los actores de la primera temporada repitieron, como Aurora Frías interpretando a Audrey. Ya había trabajado con Aurora, así que eso que tenía ganado de cara a la química entre los dos protagonistas. El resto del reparto me acogió muy bien y me apoyaron en todo aunque no sé si ellos ya sabían que la nueva función se estrenaba tan pronto, jajaja”.
Me revisé la película, claro. Pero no tuve tiempo de fijarme en muchos más detalles, de modo que interpreté al personaje como pensé que mejor sería. Además, como era un personaje que siempre me había chiflado, lo tenía como algo muy presente. Fui a dar lo mejor de mí mismo interpretando a Seymour y a disfrutarlo. Como digo, es de las obras que más he gozado, que más he sentido y sí, de las más durillas que he hecho. No recuerdo si eran todos los días dos funciones pero vamos, cerca le andará, te habló a bote pronto. Fueron dos meses y algo en Madrid (unas 80-90 funciones), más una gira de cinco meses… Sí, unas ciento y pico representaciones en total.”

Entre un café y otro nos cuenta algunas de las anécdotas más memorables de aquellos días: “Plantas había varias, de varios tamaños. La primera que estaba en la lata y se manejaba desde la mesa, una pequeña tipo marioneta que manejaba yo con la mano, una más grande y la enorme. La voz de la planta era Carlos Lázaro (cantante de rock y ahora director de casting), y bueno, como anécdota, os contaré que el actor que iba dentro de la más grande veía muy mal y un día terminó ¡en el patio de butacas! Menos mal que el disfraz iba acolchado y cuando se cayó no se hizo nada. Es que el diámetro de la boca era tan grande que calcular la distancia no era nada fácil… Además era un curro tremendo, salía empapado del traje.”
En Soria, me acuerdo, tras morir Audrey se fue la música, que era grabada, y me quedé ahí en ese segundo de sorpresa sin saber qué hacer, tras el que en lugar de cantar, me puse a recitar. Cuando entró la música de golpe otra vez, vete a saber en qué punto,  ¡tiramos para delante como pudimos!

Sí, habéis leído bien: Audrey moría al final de la función. Y no sólo Audrey. Al final de la obra, como en el montaje original de la película, todos terminaban siendo devorados por la planta del espacio exterior. Así pues, aunque el final de la película haya quedado en recuerdo colectivo, las posteriores adaptaciones del musical respetan el final trágico tal y como se concibió desde su origen. Sobre esto Martín recuerda: “Había dos escenas que me emocionaban especialmente: Una era cuando Audrey empieza a acercarse sentimentalmente a Seymour y otra cuando ella muere en mis brazos. Ese momento como actor me gustaba muchísimo porque aunque no intentara provocar emoción, era imposible no hacerlo. Absolutamente en todas las funciones que hice acabé llorando. No podía evitarlo.”

Entre otras cosas, pasamos a hablar de adaptaciones teatrales de éxitos del rock, clásicos del cine fantástico… “El musical de Posesión Infernal no pude verlo, aunque me hubiera gustado porque me parece de lo más curioso. Además tengo compañeros que trabajaron ahí y sí, me hubiera gustado verlo pero yo en esos días estaba haciendo el musical de Sabina, Más de 100 Mentiras, y mientras haces teatro no puedes hacer casi nada más. Como espectador soy más “lírico” en los musicales, más de clásicos, pero como hombre de teatro voy a todo lo que puedo. Estos musicales más pop, como decís, me parecen “experimentos” que pueden ser fantásticos. Recuerdo el Rocky Horror, que se hizo en el setenta y tantos (Ndr: Nuestra querida Mayra Gomez Kemp ¡protagonizó la primera representación en España!) y en el 85, creo, me presenté para el personaje de Brad Majors (de la pareja protagonista) en una nueva representación. Me ofrecieron al travestido científico Dr Frank-N-Furter, ¡que yo flipé! Yo encantado, pero al final no lo hice. Se fueron a Barcelona, estuvieron una semana en el Apolo y algo raro pasó, no me acuerdo, problemas de dinero o algo, se volvieron y no terminó bien.”
Martín y el equipo de TrilocosA Rick Moranis también le dedicamos un rato, sólo faltaría: “El mayor recuerdo que tengo de él son películas como La Pequeña Tienda de los Horrores, claro está, y Cariño, He Encogido a los Niños. Claro que he visto muchas más como La Loca Historia de las Galaxias, Cazafantasmas… Pero esas dos son las que mejor recuerdo me dejaron. Hoy estaba pensando en el tema según venía aquí y me acordaba de que el hijo mayor de Concha Velasco siempre me decía que le recordaba mucho a Moranis y que cuando fuera director me daría un papel en ese perfil. Moranis es un ejemplo claro de la injusticia con los actores “cómicos” a los que no se les valora. Que bueno, tampoco sé si es que nunca le dieron la oportunidad de hacer algo fuera de la comedia, o no lo quiso hacer. Porque la comedia a veces es un género muy complicado. Mariano Ozores me decía que a él le hubiera encantado hacer drama también. Pero estaba seguro de que cuando la gente saliera del cine y les preguntaran dirían “pues no me he reído mucho”. Y a la siguiente no van. Porque al final trabajando en cine hay muchas cosas que no dependen de ti, es muy complicado. Como el teatro es un poco “ajeno a todo”, he tenido la suerte de hacer distintos personajes en distintos géneros. Te ofrecen personajes más variados. Pero en televisión como seas cómico, eres cómico y se acabó.

Al personaje de Benavides lo interpreté sólo un año y todavía hay gente que me lo recuerda. Es algo que pienso mucho y bueno, yo decidí acabar con el personaje, personalmente. Porque no era lo que quería hacer. Me acuerdo que Miliki me decía que por qué me molestaba que me llamaran Benavides por la calle y yo le decía: Es que tu mujer te llama Miliki. Tú has decidido ser Miliki. Pero yo soy actor, no humorista. Yo no hice galas como Benavides, ni contaba chistes, ni nada así. Yo quería hacer otros personajes.

Por eso te digo que es muy complicado y la mayoría de las cosas de este mundo no dependen de ti prácticamente nunca. Si algo gusta o no gusta, si encaja o no encaja… Benavides por ejemplo surgió de una parida. Mané había tenido un accidente de coche y Emilio (Aragón) me dijo que me preparara un bolero y que lo cantara con esa voz que ponía yo. Allí no había ningún guión, claro. Yo llegaba allí y decía: vosotros tocáis, me hacéis la intro y os paro. Cuando yo te haga “así” tú tocas, luego esto, luego lo otro. El primer día me preparé el Bolero de Ravel, échale, y de repente me encuentro allí a tres guitarristas. Decidimos tocar la canción de El Reloj. Salgo ahí… y nada, adelante. Me dijeron que me preparara algo parecido para el día siguiente y así fue. Y de repente un boom que digo: ¿pero esto qué es? Que hay una parte de orgullo porque yo inventé al personaje pero si lo analizas, que es lo que me chocaba a mí, no tenía nada para gustar. Era machista, era borde, era desagradable, no cantaba bien, no bailaba bien, no recitaba bien, ¡no hacía nada bien! Y de repente ves que es un boom. Es raro porque si te pones a escribir un personaje para que funcione, no escribes un Benavides. Jamás se me hubiera ocurrido escribir un personaje así. De hecho, si ves el primer programa y luego ves el número quince, no tiene nada que ver. Porque todo se iba construyendo sobre la marcha. Poco a poco ibas encontrando muletillas, te metías con uno, lo de te voy a partir las piernas…”
Junto a F. Ibañez y en el famoso anuncio de Kayak
Cómo no, y antes de despedirnos, no nos resistimos a preguntarle por uno de los anuncios de la temporada que le ha dejado el cerebro roto a más de uno: el anuncio de Kayak. “Yo no he hecho publicidad nunca aparte de tres spots en la época de Benavides. Tampoco he tenido ningún interés especial por ese ámbito pero surgió esto en Uruguay, porque se rodó allá y allá que me fui. Estaba todo escrito, así que sí había un guión. Era un equipo  americano, aunque el guionista era español. El director vino de Nueva York y me hizo la última prueba por Skype. La primera opción que tenían era que cada frase tenía un subtexto. Cada frase quería decir otra cosa y en la primera prueba yo le di ese sentido a cada línea, dentro del absurdo. Pero de repente cambiaron y ya no lo querían con significado. Sí me insistían en lo de los ojos para arriba, todo ido… y cuando lo estábamos haciendo pensaba: pero esto qué es. Yo jamás habría escrito este spot porque no lo veía gracioso. Pero bueno, al menos estaba en Uruguay así que no me iba a complicar la vida.

El caso es que no esperas que la cosa trascienda y un buen día te empiezan a escribir, a reconocer por esto en la calle, cada dos por tres me llegaba un mensaje… El otro día me escribe el Colegio de Farmacéuticos para felicitarme porque se ríen mucho cuando lo ven, etc… Y piensas ¿Cómo? ¿Pero qué es esto? Luego escribe alguien por ahí que muy bien, otros que muy mal, otros diciendo que por qué me burlo de los discapacitados psíquicos (¡!)… Yo flipaba. Y está bien aunque por lógica prefieres que te reconozcan por algo que es más fruto de tu trabajo. Dependiendo del sector de edad te reconocen por unas cosas u otras. Lo mejor, si haces una serie, es que tu personaje se llame como tú.”
Juan Carlos Martín con el gran J.L. LynnotDesde aquí queremos agradecerle a Juan Carlos su amabilidad, su paciencia y el tiempo que nos dedicó pese a que entraba a trabajar justo tras la entrevista. Es más, ¡hasta nos regaló un poster dedicado de La Pequeña Tienda! Pronto subiremos una foto al Facebook para que lo veáis.

Y sí, se nos quedaron muchas preguntas en el tintero sobre Ozores, Leticia Sabater, Mortadelo y Filemón, Trilocos, VIP Noche, Vídeos de primera, Las Mama-Chicho… Todo eso para la próxima vez, que por hoy no podéis quejaros. De momento ahí tenéis nuestro especial Rick Moranis, para el que todavía no lo haya escuchado:
http://www.ivoox.com/ck-14-especial-rick-moranis-audios-mp3_rf_2467602_1.html
Y para todo lo demás, no dejéis de pasaros por la web para escribir vuestros comentarios: “¡Feed me Seymour!”

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3 respuestas a Entrevista con Juan Carlos Martín, el Seymour Krelborn español.

  1. giraffreman dijo:

    Me han dado ganas terribles de cuando algún día vuelva a la capital espero ver algun musical de alguna querida película ochentera. O en Barcelona misma. Me ha hecho gracia eso de que no quería que le llamaran por el personaje, seguro que le pasa hasta a Santiago Segura que siempre cuando hay la ocasión declara no entender que su sátira en Torrente le llamen de ese nombre y que es un “héroe”.

    Por mi parte genial que fuera del podcast tuviérais ocasión de conseguir entrevistas u otros pequeños reportajes.

    • lynnot dijo:

      La entrevista a Juan Carlos Martín ha sido un pequeño extra al podcast de Moranis.
      Encantados de que te haya gustado y sí, excepcionalmente es posible que publiquemos algún artículo más. Mientras no dejes de leer también los artículos de Viru y B. Sánchez en Viruete.com y las críticas de MAT en Tumbaabierta.com.

  2. Pingback: ¡Un año de Campamento Krypton! | Campamento Krypton

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