Cómo conocí a vuestros antimonitores

1 A la hora de escribir un post sobre la Monstrua de cine chungo en esta nuestra página principal, servidor lo tuvo muy claro. Y es que ir a la Monstrua cambió mi vida. Y la cambió para bien, por supuesto. 

Fue un sábado por la mañana. Recuerdo que me tocó madrugar y se me pegaron las sábanas porque en aquella época hacía el bandarra cosa fina de antro en antro y no como ahora, que el bolsillo no me permite ni financiarme una respetable vida de vicio y perdición. Vete a saber qué hice el día anterior. Ir a un concierto de Setherial o Machetazo o agarrarme un ciego de Loch Castle anticongelante y absenta en alguna reunión de melenudos, ya digo que en aquellos días no perdonaba.

El caso es que iba con el tiempo más que ajustado cuando llegué a la estación de Atocha para subirme en el tren pertinente, junto a uno de los mejores amigos de mis tiempos universitarios y una de las mejores personas que he conocido en mi vida: RicardoRicky”. A ninguno de los dos nos pillaba cerca el maratón, que por aquellos días se celebraba en Getafe. Yo que soy del sureste de la comunidad e iba en cercanías, tardaba cerca de hora y cuarto en llegar. Pero oye, siempre he sido de los que piensan que si algo te gusta tienes que demostrarlo con hechos. Además, todos esos madrileños mimados que necesitan que cualquier evento se celebre en Callao, porque si no no se mueven del sillón, siempre han gozado del más profundo de mis desprecios. La auténtica cantera del
fandom va a donde sea para apoyar eventos hechos por y para amantes del cine de género. Ese entusiasmo se percibe mejor lejos de las grandes urbes. Los que viven fuera de Madrid o Barcelona y no están acostumbrados a una agenda cultural a la carta saben perfectamente lo que es tener que desplazarse grandes distancias para disfrutar de un encuentro como el que nos ocupa. Si la entrada costara una pasta todavía entendería alguna reticencia pero es que encima la Monstrua siempre ha sido gratis. Y que más caras son las entradas en Sitges y los hay que pierden el culo para ir todos los años desde Madrid, sólo para tirarse el moco en las redes sociales.
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En fin, a lo que iba. Por aquella época, servidor seguía con afán las peripecias de MAT, Armando, Viru y compañía en programas y webs. Sus podcasts sobre los salones recreativos, los videoclubs y las hamburguesas debí escucharlos como 3 o 4 veces cada uno, cuando iba y volvía del curro. Todavía me acuerdo de frases exactas de aquellos programas y, claro, cuando me enteré de que montaban un maratón de cine gratuito, no lo dudé ni un segundo.

Allí que nos presentamos Ricardo y yo a la carrera. Llegábamos como 10 minutos tarde y nos recibió Lynnot en la puerta con las papeletas de los sorteos de los que encima salí ganador de uno de los premios (y sin tongo, que conste). Las películas proyectadas en aquella ocasión fueron Space Raiders, Operación Las Vegas, El Barón contra los Demonios y Lionman, subtitulada para la ocasión. En la sala debíamos ser, no sé, unas 100 personas más o menos. Calculo muy mal esas cosas y aunque podría consultar las cifras oficiales prefiero escribir de pura memoria, tal cual lo viví.

Aquello era una risión constante. Yo, que ya venía con la lección aprendida de San Sebastián, no me corté un pelo a la hora de participar de la fiesta y comentar por todo lo alto las mamarrachadas que estaba viendo. Especial buen recuerdo tengo de Operación Las Vegas, que me dejó completamente maravillado. A día de hoy sigue siendo una de mis infrapelículas de acción favoritas junto con Grupo Asesino, Miami Connection, Low Blow… Puedo verlas una y otra vez sin problema.

Por un lado ese es uno de los mejores alicientes de la Monstrua: descubrir joyas de la basura cinematográfica y además vivir la experiencia en compañía de amigos y gente con tus mismas aficiones y referentes. Porque desde luego ver cualquiera de las películas de la Monstrua solo en casa, tirando del eMule o peor, del YouTube, no tiene absolutamente nada que ver. Es más, tu experiencia viendo a solas cualquiera de esas películas puede llegar a ser hasta insoportable como en el caso de El Barón u Operación Mantis. ¿Pero rodeado de gañanes y chifladas como tú? Ahí el cuento cambia totalmente, y el recuerdo siempre es positivo.
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Porque otro de los alicientes es ese: la gente. El ambiente distendido del maratón y la buena sintonía que se destila siempre facilitan con mucho el hacer vida social y conocer a gente nueva. O ponerle cara a gente que sólo conoces a través de las redes sociales, que eso pasa mucho ahora. ¡Si hasta ligoteo he visto! Porque en otros eventos por el estilo no sé pero en la Monstrua se puede presumir de tener un público variado donde, quien sabe, podría estar tu próxima pareja.

Uno de los mejores momentos para confraternizar es la pausa para la comida. Y ahí fue cuando pude conocer a Lynnot, con quien no quise ligar, aunque os pueda sorprender. Sus rizos negros me siguen embelesando, eso sí. Nos tomamos unas bravas en comandita y estuvimos hablando de esto y aquello. Por allí andaban Armando, Viru… y como suele decirse: “lo demás es historia”.

En aquel momento no tenía ni idea de que aquella gente terminarían siendo algunos de mis mejores amigos y el equipo con el que conformaría uno de los proyectos que más satisfacciones me han dado nunca: Campamento Krypton. Quien me iba a decir aquel sábado 6 de noviembre que me iría a los pases de prensa con MAT, de
road-trip con Armabot o incluso de mudanzas con Viru, metiendo en cajas los discos de Raven junto con los de Luixy Toledo.

¡Y todo comenzó con la Monstrua! 

Desde hace ya varios años soy uno de los organizadores del evento y me toca seleccionar las películas con los compañeros, mover la nota de prensa, montar los carteles, hablar con los patrocinadores y claro está, recibiros a vosotros con los brazos abiertos, porque la Monstrua no sería nada sin nuestro público. Los fieles y los nuevos: a todos os esperamos.

En fin. Sirvan estas sentidas palabras para animaros a venir a la próxima Monstrua y recordar que será el próximo domingo 26 de octubre a partir de las 11:30. Toda la información la iremos subiendo a la página oficial: monstrua.com, que además compartiremos en nuestras redes sociales.

Un saludo para todos ¡y que viva la Monstrua!

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4 respuestas a Cómo conocí a vuestros antimonitores

  1. giraffreman dijo:

    Soy un puto sensiblón y a mi me ha encantado esta historia, más que de la serie parodiada. Estos encuentros y lazos, destino o que “Dios los cría y ellos se juntan”, o porque en un lugar se concentra gente afín. En todo caso siempre he dicho lo mismo y otra vez, se nota que os lo pasáis bien y se transmite.

    Soy un chico de Mallorca que hace más de 10 años conoce webs como Cinecutre (a Carlos Palencia le conocí por Inforchat y me comentaba que abría página en comunidades MSN, luego Pobladores, hasta finalmente el .com), cuando eran buenos tiempos para conocer gente en secciones de cine, juegos) y he visto crecer su web, y me alegra de verle organizar eventos. Viruete por igual me encantó que con Paco Fox viniesen a Mallorca para un Cinebasura. Entiendo lo de ver con gente esas películas, no podía parar de reír y eso que había visto retransmisiones en web, me pareció más contagiosa el ambiente de cachondeo.

    Por eso, mi idea es viajar más, por España misma, pero volver a Madrid y ser testigo de estas “monstruas”, saludaros y en persona comentaros lo bien que me gusta, me entretiene y hace ver que mis aficiones, ni mejores ni peores, pero se entiende el entusiasmo y buen rollo a traves de podcasts, eventos, pues estaría encantado.

    Os deseo mucha suerte y que este equipo, grupo de amigos, sigáis en esta senda de lo posible. Y tanto como Viruete, que también escribió de esta suerte del proyecto de Campamento Krypton y ahora Monstrua, os haya y os dará buenos momentos.

    Saludos.

  2. Pak dijo:

    Lo cierto es que me encanta ir a Sitges. Admito, no sólo haber deglutido maravillas basurillas a solas como “El barón contra los demonios”, “Los Maravillosos” y el musical de Batman filipino, sino que ademas las tengo en “cuidadas” ediciones de DVD. Pero el hecho de compartir el cine en familia (porque con gente maja te encuentras así aunque no los conozcas) me parece una de las cosas más bonitas y divertidas que hay. Obviamente, estas películas se prestan totalmente a ello, y sin duda, se disfrutan más así. Particularmente soy de la periferia, y siempre he asistido a eventos de distintas partes de Madrid, pero especialmente tengo que agradecer que algunos se decidan celebrar en barrios menos céntricos (por los motivos que sean), es un regalazo para nosotros (no soy de Rivas, pero me pilla al lado), y nos hace una ilusión bárbara, aunque para algunos suponga darse una caminata, no os imagináis el gustazo que nos da a otros tantos tener comodidad por un día para estas cosas. Mil gracias! …Y nos vemos!!

  3. Joder, Barsen, me ha parecido un relato precioso, ya no por cómo se gestan estos proyectos (sea Campamento o la Monstrua) sino por cómo se fragua una amistad. La verdad es que siento cierta envidia sana, podría decirse que formáis parte de mi vida (gaaaaay!) con todos los podcast y artículos que hacéis y de los que he podido disfrutar. Lo que hacéis en Campamento Krypton es lo que yo siempre he querido hacer, pero mis colegas muchas veces no comparten las mismas aficiones que tengo.

    En Barcelona, la ciudad de donde soy, no tengo muy claro cómo está la escena actual de la cultura pop. A menudo sigo al Sr. Ausente (un tipo bien curioso), pero por lo demás estoy bastante perdido en ese sentido. Así que yo cuando quiero saber de cómics acudo a Lynnot en La Hora del Bocadillo, cuando quiero saber de la actualidad cinematográfica acudo a MAT en Scanners, cuando quiero saber de todas esas cosas que me gustan acudo a vosotros. Me lo hacéis pasar de lujo, cabrones. Ojalá algún día yo también pueda ser un antimonitor.

    Hace ya unos cuantos años hacía junto a mis amigos lo que llamábamos “Freaksessions”. Quedábamos algún finde y nos veíamos unas 5 pelis del tirón, mierda de todo tipo: ahí cabía Caballero del Diablo, El Terror Llama a su Puerta, Razas de Noche, Brain Damage, pero también nos veíamos cosillas de la Troma, la ponzoña de la Asylum, giallo, slashers… veíamos mucho cine, nos lo pasábamos de lujo y sometíamos a votación las pelis que más nos gustaban. Al final de temporada hacíamos unos premios en los que habían categorías tales como “Mejores Tetas”. Aún guardo algunas de las votaciones que hicimos con fecha del 2008.

    En fin, no quiero alargarme con este discurso tan melancólico. Me será imposible acercarme a la Monstrua y no sabéis lo que me fastidia. Pero quiero aprovechar para deciros que si algún día estáis por Barcelona (o yo por Madrid), me encantaría poder tomar unas cervezas con vosotros.

    Seguid así chicos, sois muy grandes.

    • Jose Viruete dijo:

      Gracias por tus palabras, Fran! El origen de La Monstrua es justo uno similar a ese, una “Frikiton” de pelis malas hasta que amaneciera. Ahora lo compartimos.
      Yo tampoco sé cómo andará la cosa en BCN, pero sino siempre es cuestión de ponerse uno mismo (si hay tiempo, claro).
      Un abrazo muy fuerte.

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