CK#150: Boomer, Cheiw y el chicle en la cultura pop. ¡Gracias por 150 programas!

¡150 años programas! Aprovechamos este momento para celebrar otro 150º aniversario:  el de la patente de la goma de mascar y por ende del chicle como hoy lo conocemos. El chicle, el bubble gum, es un objeto pop en si mismo. Contamos su origen, nuestras experiencias personales, las marcas y colecciones más conocidas Boomer, Cheiw, Dunkin, Bazooka o Bang Bang y hablamos  de la bublegum music, las conexiones con el cine, los dibujos animados, el cómic y los videojuegos.
Y como no todos los días llegamos a los 150 programas, dedicamos una larga hora adicional a escuchar vuestras sugerencias, responder a vuestras preguntas y en definitiva a agradecer vuestros mensajes de cariño y apoyo. ¡GRACIAS!

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Los orígenes del chicle se remontan a prácticamente edades prehistóricas pero ya los griegos y los aztecas mascaban resinas y gomas que serían los precursores de la goma de mascar. No obstante su patente a finales del siglo XIX y la irrución de Adams harían que se convirtiera en producto de masas.
No tardaron en aparecer cientos de marcas y en nuestras país, tras pioneros como Bazooka, no tardarían en llegar Cheiw, Dunkin, Bang Bang o Boomer, con sus correspondientes coleccionables y obsequios.


El chicle se convirtió en una referencia pop gracias a los medios de masas y tanto la televisión como el cine han mostrado a famosos y personajes mascando esta golosina, que en los últimos años casi se ha convertido en un producto de farmacia.

Y para redondear este programa tan dulce, colorido como pegajoso, hemos incluido vuestros mensajes de agradecimiento, sugerencias, dudas y en definitiva vuestro cariño.  ¡Gracias a todos! Llevamos 150 programas y sólo podemos dar las gracias a toda la gente que nos escucha, nos apoya, nos sigue en redes (el feedback, imprescindible), nos ayuda con sus colaboraciones y también a los/las que nos aguantan porque hacer el programa durante estos años no es nada sencillo.
Recordad dejadnos vuestros comentarios, saludos o incluso fanart en los comentarios de esta web o en las redes sociales por las que nos movemos. Nos hará mucha ilusión leeros.

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10 respuestas a CK#150: Boomer, Cheiw y el chicle en la cultura pop. ¡Gracias por 150 programas!

  1. Julen dijo:

    ¡¡Enhorabuena por los 150 programas!! Y aunque suene un poco a ranciofacts, que sean como mínimo otros 150.
    Os llevo escuchando desde el primer programa, y este mismo programa 150 me parece el mejor ejemplo de lo bueno que tiene Campamento Krypton: La originalidad de los temas, como por ejemplo (entre otros muchos) el que hicisteis cobre los gorilas, o sobre los roller derbys.
    Saludos

  2. Alicia dijo:

    Sin necesidad de irse hasta Sudamérica, en Canarias antes de la conquista también se consumían “chicles”, hechos con tabaiba. (http://www.elnaciente.org/index.php/patrimonio-v/382-una-tradicion-en-la-memoria-los-chicles-de-tabaiba)
    Como curiosidad tonta con respecto a los chistes Bazooka, en mi ciudad (Las Palmas de Gran Canaria) había en los sesenta un bazar conocido, sobre todo, por los polos de producción propia, aparte de golosinas de todo tipo (entre ellos, estos chicles). El dueño, por lo visto, hablaba fatal y se refería a los chicles como “bakokas”, mote con el que se quedó al final, el pobre. Con los años se empezaron a comercializar los helados de “Polos Bakoka”

    Y en mi experiencia los chicles se quitan con limpiamuebles! Desintegran el chicle (y, contra todo pronóstico, el pelo no). Un saludo, y felicidades por los ciento cincuenta programas!

  3. Enhorabuena y muchísimas gracias por tantos y tantos momentos entretenidos. No sabéis lo bien que me ha venido a veces escucharos en algunas noches que de otro modo se me habrían hecho eternas.

  4. Jaime Buelta dijo:

    Llego tarde a los festejos, pero muchísimas felicidades por los 150 programas de un oyente que ha estado ahí desde el primero de todos.

    Una cosa que me encanta es que sois capaces de hacer programas temáticos sobre un aspecto muy específico, pero increíblemente transversales, como puede ser el programa de los gorilas o incluso este mismo de los chicles. Me resulta fascinante.

    Por otros 150 programas! (y sus correspondientes “iban a petarlo y les petaron”)

  5. ejanejarr dijo:

    Gran topicazo eso de olvidar los aniversarios, pero se me pasó. Si no, os habría mandado una buen Roscón de Reyes (para el 200), que bien que me lo habéis hecho pasar este ¡LUSTRO, toma ya!

    De lo que no me olvido es de dar la tabarra con peticiones:
    – Cine cristiano (porque sé que lo haríais sin prejuicios y nos ahorraríais algunos visionados traumáticos)
    – Mi espinita personal, ¡un programa en torno al concepto del HYPE!

  6. Duss dijo:

    Ey, no habléis de Jerry Lee Lewis en pasado: no solo sigue vivo, ¡sigue haciendo actuaciones!

  7. Arkwright dijo:

    Gran programa, como siempre, y me sumo a las felicitaciones por los 150 programas. Os sigo desde el primero y también se me hace increíble pensar lo rápido que ha pasado todo este tiempo…

    En cuanto al programa chicletero en sí, algunos comentarios:

    – Acostumbrado al típico chicle de fresa con pegatina de lo que lo estuviera petando en ese momento, para mí los Boomer fueron toda una revelación, y aunque no trajesen pegatina / calcomanía los prefería, tanto por la mejor textura (y volumen, creo que eran algo más grandes) como por la variedad de sabores. Mi favorito también era el de clorofila, con un breve paréntesis (lo que tardaron en retirarlo) en el que preferí ese sabor raro que llamaron chocolate pero que a chocolate sabía poco. Es cierto que hubo un momento en que, envalentonados por el éxito, empezaron a sacar todo tipo de sabores locos, aunque no duró mucho.

    – Volviendo a los antes mencionados chicles con pegatina, recuerdo que un concepto bastante recurrente era la pegatina que se dividía en dos partes: el cromito en sí, que venía a ser 5/6 de la pegatina, y luego el 1/6 restante que era un punto o algo para pegar en una especie de cartilla, con la que conseguir los premios que mencionáis. También eran bastante populares las calcomanías, que en principio era para ponérselas en la mano o en el brazo pero luego acababan en cualquier parte. En la casa de mis tíos-abuelos en donde veraneaba de pequeño había una pared (exterior y poco visible, afortunadamente) que mis numerosos primos y yo habíamos “decorado” gracias a los chicles de los Snorkels y de Daniel El Travieso. Por cierto, que creo que casi todos de niños decíamos “calcamonía”, será más fácil de decir o sabe Dios qué.

    – El “puente de los chicles” de la atracción de “La Jungla” en Madrid era mítico, pero por suerte o por desgracia tal costumbre no es exclusiva de los españoles. Recuerdo haber visto lo mismo bajo algunos puentes en Gante (Bélgica) por los que pasan los típicos barquitos de turistas. (Aunque también puede ser que hayan sido los turistas españoles…)

    – Acerca de los chicles en el ejército, ahora no sé, pero hasta hace unos años los kits de comida del ejército español, o más bien de supervivencia, porque traían también cosas para beber e incluso papel higiénico, traían chicles no tanto para relajar o lo que sea, sino como sustituto del cepillado de dientes (de hecho venía etiquetado como “higiene dental” o algo así).

    ¡Un saludo!

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