CK#244: Iban a petarlo… y les petaron (VII)

Octava entrega de esta larga serie. Más bandas y solistas que actuaron en La Bola de Cristal, fueron apadrinados por Tony Aguilar o tuvieron éxitos escritos por José Luis Perales, pero al final no acabaron de triunfar del todo.

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En esta ocasión nos acompaña Nayra del podcast Rímel y Castigo. Con ella descubrimos qué pasó con Melopea, Ktulu, Soul Sanet, Tzaboo, Rosario Mohedano, Ángel Altolaguirre, Magenta o el grupo de Cristina Tárrega, entre otros.

Las conexiones con gente como Locomía o Alaska o Dinarama no les sivieron para alcanzar el soñado éxito. Por otro lado, grupos como Mamá Ya Lo Sabe contaron con el apoyo de Cadena 40… hasta que el personal se aburrió del proyecto. Y… ¿qué haces cuando un rutilante fichaje te entrega un disco tan fuera de sitio como el de Los Navajos? Pues rascarte la cabeza y mandarlos al Rockopop.

¡Una nueva entrega de vuestro serial musical favorito, tan divertido e instructivo como siempre!

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Una respuesta a CK#244: Iban a petarlo… y les petaron (VII)

  1. ejanejarr dijo:

    ¡Los Navajos por fin reinvidicados donde realmente importa, en Campamento Krypton! Perdonen, pero tenía tantas ganas de que llegara este día que aquí me voy a explayar con un cuento digno del abuelo Cebolleta.

    Marzo de 1992, Micromanía #46. En portada, el «Another World»; en el interior, reportajes del «Heart of China» y reviews del «Deluxe Strip Poker 2». Y, en la sección PANORAMA AUDIOVISIÓN (rebujillo de referencias a estrenos y discos de la época que daría perfectamente para un buen podcast), un spotlight tan vago como breve (2 columnitas) sobre un ¿grupo? del que no había escuchado nada, acompañado de un par de borrosas fotos del tamaño de un sello, pero en los que se intuía una pareja formada por una especie de Phil Spector y una chica con flequillo negro, baby doll y medias blancas que, previsiblemente, me dejaron tocadísimo. Luego… nada de nada; me perdí las dos actuaciones que tuvieron en la tele y jamás los escuché por la radio.

    No fue hasta muchos años después que, todavía picado por la curiosidad nunca satisfecha, los busqué en el gugle y pude desquitarme porque quién me iba a decir lo mucho que me iba a gustar el disco (que, efectivamente, les desgraciaron con esas cajas de ritmos de orquesta de pueblo) y todavía me gustaría más encontrar una maqueta nunca publicada y llena de canciones (era una cinta de dos caras) grabadas en unas condiciones seguramente infames pero con un encanto especial. Tanto que todavía de vez en cuando me dan ganas de rehacer esas canciones en mi estudio casero y mandárselas para que les pongan voz ¿me atreveré algún día?

    Han sonado unos 30 segundillos, pero me habéis alegrado el día, como tantas otras veces. Lo único que lo peta en verano, como siempre ¡el campamento!

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